Dormir bien no solo es uno de los mayores placeres de la vida, sino también una función esencial para mantener un correcto funcionamiento del organismo. Con la llegada de la primavera es totalmente normal si experimentas alguna dificultad para conciliar el sueño. Factores como el aumento de las horas de luz, los cambios de temperatura o la alteración de las rutinas diarias pueden alterar tu ritmo circadiano, el sistema biológico encargado de regular procesos esenciales como el ciclo de sueño y vigilia.
¿Qué factores influyen en la falta de sueño?
Según un estudio de la National Sleep Foundation (NSF), organización global formada por profesionales de la salud, existe un rango de horas de sueño recomendadas dependiendo de la edad.
En el caso de las personas adultas, edad comprendida entre los 18 y 65 años, lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas por noche. Por otro lado, los adolescentes, de 14 a 17 años, necesitan un poco más de descanso, la recomendación se sitúa entre las 8 y 10 horas diarias. Por lo que hace a los niños con edad escolar, de 6 a 13 años, las horas de sueño recomendadas ascienden de 9 a 11 horas.
Ahora bien, tal y como señala la NSF, no existe una fórmula exacta de horas de sueño válida para todas las personas, sino que cada individuo puede experimentar una serie de factores externos que influyan directamente en la falta de sueño:
- Situación vital: A lo largo de la vida pueden darse etapas marcadas por cambios tanto en el ámbito personal como profesional. Estas situaciones pueden generar estrés, ansiedad o preocupaciones que, a su vez, dificultan la conciliación del sueño y afectan a la calidad del descanso.
- Cambios en las rutinas diarias: Retrasar los horarios de las comidas y las cenas o acostarse más tarde de lo habitual son acciones que, aunque muchas veces se hacen de forma inconsciente, pueden alterar el ritmo de sueño.
- Problemas físicos: El descanso nocturno también puede verse afectado si se padecen enfermedades agudas o crónicas. Además, las afecciones comunes como resfriados o los procesos gripales, casi siempre dificultan la conciliación del sueño y pueden provocar un descanso menos reparador.
¿La primavera afecta al sueño?
Con la llegada de la primavera se producen distintos cambios que pueden influir en la calidad del descanso. El cambio de hora, el aumento de las horas de luz, las temperaturas más agradables y una mayor vida social y de ocio al aire libre hacen que muchas personas modifiquen sus rutinas habituales.
¿Te sientes más cansado/a, experimentas dificultades para conciliar el sueño o notas que te concentras menos? No te preocupes, el cuerpo necesita adaptarse a los cambios estacionales, así que te proponemos dos opciones:
La primera es que consultes la guía para un sueño reparador, aquí encontrarás los consejos que necesitas para hacer frente a esta situación. Si aun así necesitas una ayuda complementaria, te recomendamos las gummies veganas Aquilea OnBalance Sleep. Su combinación sinérgica de Ashwagandha Sensoril® + 1melatonina + 2vitamina B6 te ayudará a conciliar el sueño y disminuir el cansancio.
¿Cómo regular el sueño en primavera?
En primavera resulta especialmente útil reforzar algunos hábitos para que te ayuden a regular tu descaso.
A continuación, te dejamos algunos consejos:
- Ejercicio físico de forma regular: Tener una rutina de actividad física moderada durante la semana puede ayudarte a reducir el estrés y favorecer el descanso nocturno. Ahora bien, debes saber que no es recomendable practicar actividad intensa poco antes de ir a dormir, ya que con eso lo que harás será activarte en vez de relajar tu cuerpo.
- Cuida la alimentación: Es importante evitar cenas pesadas y tardías. En este sentido, también es recomendable prescindir de bebidas estimulantes como la cafeína o el alcohol, esto puede activar tu organismo y generar el efecto contrario.
- Mantener horarios regulares: Aunque llegue el buen tiempo y los planes se multipliquen, no olvides lo importante que es mantener la misma rutina de sueño que tienes durante el año. Acostarte y levantarte a la misma hora ayudará a que tu ciclo de sueño no se altere.
- Reduce las pantallas antes de dormir: La luz azul que emiten los dispositivos electrónicos como móviles, televisores o tabletas puede dificultar la producción natural de melatonina, hormona encargada de regular el ciclo circadiano. Por ello, se recomienda evitar el uso de pantallas al menos 30 minutos antes de acostarse. Además, otro punto positivo es crear un ambiente relajado y que transmita sensación de calma para realizar técnicas de relajación o meditación. Anótalo porque esto puede favorecer la conciliación del sueño.



